Publicada originalmente en 1963, en Marcovaldo, personaje y escenario zurcen la trama de un libro circular que se desarrolla en torno al devenir de las estaciones. Marcovaldo, obrero raso, vive con sus muchos hijos en las afueras de una ciudad gris, que es uno de los colores con los que Sanna ambienta la obra. El otro color, ese naranja tan vívido, brota de la mirada de su protagonista y de la escritura de Calvino, ambas son una y responden a la poesía que radica en los detalles y que resignifican el entorno desfavorable hasta convertirlo en una fiesta de los sentidos y de la vida misma. Las marcas de la naturaleza son decisivas para quien, como Marcovaldo, confía en un progreso muy diferente al tecnológico: un progreso «subjetivo» en el que confluyen mirar y ver.
«Tenía este Marcovaldo un ojo poco adecuado a la vida de la ciudad: carteles, semáforos, escaparates, rótulos luminosos, anuncios, por estudiados que estuvieran para atraer la atención, jamás detenían su mirada, que parecía vagar por las arenas del desierto». Marcovaldo, un obrero, padre de familia numerosa y subalimentada, es un hombre con problemas económicos, y el progreso urbano no lo beneficia: para él no es sino una escalada depredadora que le causa melancolía. Texto delicioso, Marcovaldo, o sea las estaciones en la ciudad, es, como todas las obras de Italo Calvino, una tierna invitación a la reflexión sobre las circunstancias de la vida urbana y la relación del habitante de la ciudad con una naturaleza que solo se le insinúa y apenas lo roza. La vitalidad de estos relatos es tributaria no solo de su motivación argumental sino también de la profunda energía poética que los impulsa.
TAPA DURA CON SOBRECUBIERTA
Páginas: 0
Peso: 500 gramos
Medidas: 128 mm largo x 10 mm ancho x 152 mm alto
Sello Editorial: LIBROS DEL ZORRO ROJO
Temática: Cómics de estilo o tradición estadouinidenses
Clasificación: Adultos